domingo 6 de marzo de 2011

CINE GRATIS RECICLANDO!!


Como ya sabéis, de vez en cuando me gusta usar este espacio para hacerme eco de “buenas prácticas ambientales” que están funcionando en sitios concretos. Pues bien, el otro día, viendo los informativos me llamó la atención una noticia curiosa sobre el reciclaje de envases de plástico y latas. El titular era: ENTRADAS DE CINE A CAMBIO DE BOTELLAS DE PLÁSTICO Y LATAS.

Se trataba de la instalación en Pamplona de una máquina separadora de envases en plena calle, con un sistema de trueque muy sencillo: el ciudadano depositaba una botella de plástico o cualquier tipo de lata y automáticamente recibía un ticket de 1 punto por cada recipiente, al llegar a los 90 puntos, podía canjearlo por una entrada en cualquier sala de cine de la ciudad.

¿Qué os parece la idea? Cuanto menos curiosa, porque el aspecto de la máquina no deja indiferente, similar a una caseta de obra, cuenta con dos agujeros, uno de botellas y otro para latas. Dentro cuenta con un dispositivo que compacta los envases para facilitar su transporte, además de diferenciarlos y separarlos por tipo de material.

Es un claro ejemplo de la aplicación de la psicología a un tema específico como el reciclaje de residuos, es tan sencillo como premiar una conducta determinada para conseguir que se repita en el tiempo y su frecuencia aumente. Si las recompensas funcionan el colegio con los niños, ¿por qué no aplicarlas a otros campos como la conservación del medio ambiente?

¿Qué pensáis de este tipo de iniciativas?

¿Funcionará la máquina que cambia residuos por entradas de cine? O ¿afectará la piratería también al reciclaje de envases? Ja,ja,ja.

¿Tendrá capacidad la maquinita para soportar una semana de San Fermines? Porque algún que otro residuo se genera en esas fechas…

Sigo pensando que la única manera de solucionar los problemas ambientales es apostar por la innovación y la creatividad y esto es tan solo un ejemplo.

6 comentarios:

Ramiro dijo...

Qué buena. Ya era hora que se empezara a ser innovador y sobre todo creativo para estos temas.

Hace poco descubrí este blog (vía Paisaje Transversal). Te seguiré la pista. Saludos.

Eva dijo...

Hay cientos de profesionales intentando ser creativos en estos temas... se aceptan ideas..buenas, bonitas y baratas....Si nos pusieramos a premiar cada lata o cada botella que tiramos... los tiros no van por ahí... la recompensa debe ser intrínseca, debemos sentirnos bien por hacer laas cosas correctamente, o al contrario, sentirnos mal por reciclar, pero para eso hace falta mucho trabajo.. educativo. Pero me alegro de que nos vayamos dando cuenta que los psicólogos ambientales que podemos hacer mucho, mucho respecto al cambio de conducta, al cambio hacia conductas ambientales. Gracias por escribir sobre estos temas.

COUSTEAU dijo...

Bienvenido a PSICOAMBIENTALIA, Ramiro... aquí tienes tu rinconcito para participar cuando te apetezca.

En cuanto a tu opinión, Eva, estoy totalmente de acuerdo. Lo ideal es conseguir interiorizar esas actitudes hacia el reciclaje y que posteriormente se consiga traducir en verdaderas conductas proambientales, pero como bien sabes, eso es complicado, así que no está nada mal ir dando pequeños pasitos, recompensar un envase con un punto, es un premio poco costoso y que puede tener muchos beneficios... quien sabe si se puede poner de moda y además de aumentar el porcentaje de residuos reciclados se puede a la vez impulsar la asistencia a los cines. Siento ser tan optimista, pero si no, no sería yo.

Sevalber dijo...

Lo ideal sería que todos tuviéramos una motivación intrínseca hacia las conductas proambientales, pero todos sabemos que estamos aún muy lejos de conseguirlo. Por ello estoy de acuerdo con Manolo en que este tipo de iniciativas pueden ayudar a inocular ese gusanillo proambiental al que aspiramos.

Sin embargo algunas políticas van en sentido inverso, en Sevilla se están retirando los contenedores de basura del centro histórico por cuestiones fundamentalmente patrimoniales. La alternativa consiste en que cada comunidad de vecinos debe solicitar un cubo y sacarlo a la calle sólo en los horarios autorizados.

El cubo que da el ayuntamiento es para basura orgánica, mientras que antes se tenía a dos pasos tanto el de orgánica como el de envases y plástico. Con ello el que quiera reciclar tendrá que desplazarse a otras zonas de la ciudad si no quiere mezclarlo todo en el cubo de orgánica.

Independientemente de otras cuestiones polémicas que esta política está generando, "más de uno" ya se ha "olvidado" de separar en dos bolsas sus residuos porque ya no tiene las facilidades de que disponía antes. Y esto es una realidad palpable... No es justificable, pero tampoco me parece que lo sea anteponer el patrimonio a la gestión y reciclaje de residuos.

Saludos.

Ars Natura dijo...

En Finlandia llevan haciendo esto varios años, pero en vez de regalrnops entradas de cien lo que hacen es dar unos céntimos de euro (con los que si quieres te puedes comprar entradas de cine. Está bastante bien pagado.

En España nos cobran el envase y además hay que reciclarlo para que así te lo vuelvan a cobrar otra vez.
La picaresca española, en fin...

COUSTEAU dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Alberto, la misión de nuestros políticos, es facilitarnos esa tarea. Los seres humanos somos "cómodos" por naturaleza y si encima de todo nos obligan a darnos un buen paseo hasta el contenedor más cercano para reciclar los vídrios, inertes, papel,... terminaremos por mezclarlo todo y dejarlo en el contenedor de la comundidad. No creo que conservación del patrimonio y reciclaje de residuos estén reñidos. Una buena prueba de ello son los contenedores soterrados que están tan de moda últimamente y que apenas impactan visualmente en la estética de nuestros barrios y ciudades.

En cuanto al caso de otros países europeos, evidentemente nos llevan años luz de ventaja en lo que a gestión de residuos se refiere, pero quiero recordar no hace tantos años, cuando aquí en España se cobraban los envases y había que ir con el "casco" a la tienda a comprar el refresco para que te lo descontaran... pero luego llegó la poderosa ley del mercado y se sustituyó todo por el envase de plástico.
En fin, habrá que seguir aprendiendo, aunque más rápidamente.